Por qué hacemos lo que hacemos
Nuestra convicción
Un sistema de actores se puede construir — desde abajo, desde adentro.
Nuestro diagnóstico, la secuencia de cambio que seguimos y las cinco líneas de acción en las que se traduce.
En México, el cuidado de largo plazo de las personas mayores descansa casi exclusivamente en las familias — y dentro de ellas, en las mujeres — sin reconocimiento ni apoyo institucional. El trabajo de cuidados es invisible como derecho y como trabajo. El mercado existe pero no está regulado: quienes pueden pagar acceden a algo; quienes no, dependen del azar.
Y hay una dimensión que suele quedar fuera de la conversación: la económica. El cuidado de largo plazo no es solo un derecho pendiente — es ya un mercado en formación. El envejecimiento está transformando la estructura económica del país y da lugar a lo que se ha llamado la economía de la longevidad: un ecosistema de servicios, vivienda, tecnología, formación y finanzas que responde a poblaciones que viven más años.
Bien orientada, esa economía puede generar empleo digno, innovación social y territorios más inclusivos. Orientada solo por la rentabilidad, segmenta y mercantiliza la vejez. La pregunta, entonces, no es si habrá un mercado de cuidados de largo plazo en México. Ya lo hay. La pregunta es qué sentido vamos a darle.
Y darle sentido no depende solo de la política pública. Depende de quienes la sostendrían: personas, instituciones, normas y saberes alineados alrededor del derecho a los cuidados de largo plazo. Sin esa organización colectiva no hay voz sostenida. Sin voz, el Estado no actúa.
Nuestra convicción: ese sistema de actores se puede construir — desde abajo, desde adentro.
«El envejecimiento es un asunto de la más alta prioridad, que requiere acciones urgentes para visibilizarlo desde perspectivas de derechos humanos, género e interseccionalidad, poniendo la protección de los derechos de las personas mayores en el centro de las respuestas de política pública.»— José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo CEPAL, 2024
Secuencia lógica de cambio
Nuestras cinco líneas de acción
En México, la conversación sobre cuidados está creciendo — pero el cuidado de largo plazo ocupa todavía un lugar pequeño en ella. Se habla de conciliación laboral, de corresponsabilidad, de guarderías. La dependencia funcional, el envejecimiento con fragilidad, los cuidados complejos que duran años: eso apenas empieza a nombrarse en la agenda pública, y quienes lo trabajan son todavía pocas.
El Futuro del Cuidado A.C. existe para contribuir a cambiar eso — para que los cuidados de largo plazo de las personas mayores sean reconocidos como categoría específica, como derecho exigible y como responsabilidad del Estado. Desde ahí se articulan nuestras cinco líneas de acción. Algunas ya están en marcha; otras son todavía una intención declarada. Lo señalamos en cada una.
Cambio cultural En construcción
Buscamos transformar las narrativas que dificultan exigir un sistema público de cuidados de largo plazo: que el cuidado se reconozca como trabajo y como derecho, no como carga familiar ni como privilegio de quien puede pagarlo. Eso implica poner en la conversación pública lo que suele quedar fuera de ella: la dependencia funcional en la vejez —y, dentro de ella, los trastornos neurocognitivos, que afectan a millones de personas y familias y siguen siendo la realidad menos nombrada del envejecimiento— y el edadismo como la barrera estructural que la vuelve invisible. Mientras la dependencia se perciba como destino individual y no como riesgo social compartido, no habrá demanda ciudadana ni voluntad política que dure.
Formación y profesionalización En marcha
Construimos capacidades en quienes ejercen los cuidados de largo plazo, y ponemos nuestra experiencia al servicio de quienes definen cómo se reconoce ese trabajo. Acompañamos procesos de formación y certificación que dan reconocimiento formal a quien cuida. La profesionalización del sector no es un detalle técnico: es condición estructural para que cualquier sistema de cuidados de largo plazo sea justo y sostenible.
Fortalecimiento de capacidades locales En marcha
Acompañamos a los gobiernos locales de Nuevo León en la construcción de sus agendas de cuidados de largo plazo, para que sean ellos quienes diseñen, exijan y sostengan sus propios sistemas. Eso implica abrir espacios interinstitucionales donde el tema tenga lugar propio y, como siguiente paso, formar a servidoras y servidores públicos y a los equipos que trabajan con personas mayores, para que la agenda tenga quién la ejecute. El cambio sistémico se construye desde adentro.
Incidencia en política pública En marcha
Trabajamos para que los cuidados de largo plazo ocupen un lugar en la agenda pública de Nuevo León: en su Constitución, en sus leyes y en sus programas. Promovemos el conocimiento y la aplicación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (CIPDHPM) — en particular su Artículo 12, que consagra el derecho a los cuidados de largo plazo — como marco jurídico vinculante que ya obliga a México y que puede anclar derechos donde hoy solo existen buenas intenciones.
Articulación de conocimiento En marcha
Conectamos la investigación existente con quienes toman decisiones, y llevamos la especificidad de los cuidados de largo plazo de las personas mayores a los espacios —locales, nacionales e internacionales— donde se definen marcos y políticas, para que el conocimiento disponible deje de circular solo en ámbitos especializados. No generamos investigación: la articulamos y la ponemos al servicio del cambio sistémico.
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Un mercado con propósito público
Transformar el mercado gris en un mercado justo no significa frenar la inversión privada: significa darle dirección. Que las reglas protejan derechos y eleven la calidad. Que la profesionalización sea condición de entrada, no un diferenciador de lujo. Que el éxito de una inversión se mida también en dignidad, equidad y calidad de vida.
Es la lógica de una misión: los grandes desafíos no se resuelven con incentivos dispersos, sino con propósitos colectivos que movilizan ciencia, tecnología, inversión y política pública hacia un mismo fin. El cuidado de largo plazo puede ser esa misión.
Lo que no hacemos — y por qué importa
EFC no brinda servicios directos de cuidado de largo plazo. Trabajamos para que el cuidado de largo plazo de las personas mayores deje de ser un asunto privado y fragmentado. Interpelamos al Estado, fortalecemos sus capacidades y lo acompañamos para que asuma esa responsabilidad — con corresponsabilidad entre Estado, familias, comunidad y mercado. Esa distinción no es solo estratégica: es la diferencia entre asistencialismo y transformación sistémica.